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jueves, 14 de junio de 2007

Hoy en el aire

Entre Weihai Lu y Nanjing Xi Lu, esta noche..

¡Hola de nuevo! ..

Hoy, por algún motivo que olvidé por el camino, estuve en el aire, o casi, ya que entré en el edificio de uno de los mayores conglomerados mediáticos de China, el Shanghai Media Group (SMG, o 上海文广新闻传媒集团), que controla los tres principales conjuntos de cadenas de televisión shanghainesas (en total siete canales de difusión nacional, y los que tenga por cable, además de radios, productoras y otras filiales). A sus periodistas se los encuentra uno con frecuencia hasta por la calle, y su torre de Nanjing Xi Lu me dejó una profunda huella en la memoria, hace tanto tiempo ya, la primera noche de paseo de exploración en que, bastante desorientado, fui descubriendo el centro de la ciudad a las pocas horas de llegar a ella por primera vez. En su fachada tiene una de las primeras pantallas gigantes de las calles de Shanghai, que ahora ya se cuentan por decenas..
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El caso es que en mi saludo de hoy sólo podía destacar esa sensación de irrealidad vaporosa, cálida y húmeda, que había hoy en el aire y que me invadió de pronto cuando me asomé a una azotea y vi, con esta perspectiva nueva, algunas calles de mi barrio desde allá arriba..
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Caminando por un borde hasta llegaba uno a asomarse, entre los edificios, a esta vista de un pequeño tramo de la carretera elevada de Yan An Lu que lleva al Waitan...
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A la televisión de Shanghai le tengo cierto cariño, dado que aunque su programación no se diferencia mucho, por lo poquito que suelo ver la tele, de otras cadenas provinciales, al menos tienen mucho contenido local y se le nota esa imagen de superioridad y de riqueza y de despliegue y casi ostentación de recursos que no te vas a encontrar, por ejemplo, en la televisión de Anhui. Además sus periodistas y presentadores suelen resultar gente bastante maja, aunque de uno se encuentra todo, y en ocasiones la persona que porta el micrófono con la estrella de Dragon TV, la magnolia de Shanghai TV o el lazo gaviotil Oriental TV, los tres grupos de cadenas de SMG, acaba por ser una anoréxica pija hipermaquillada con tendencias ególatras... aunque creo que sin llegar a los extremos de pijerío del Canal Joven, una aventura de Disney, también vinculada al SMG, pensada para chinos jóvenes, ricos, muy preparados, con un buen trabajo, ocio suficiente y listos para gastar..
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Con todo, los personajes de la tele me parecen bastante menos repelentes en las cadenas clónicas shanghainesas que en la España que nos vio nacer..
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Hace unos días, en una especie de fiesta que había, por casualidad, me encontré con dos presentadores bastante populares de la tele, que os presento aquí abajo en la foto que me dejaron hacerles.
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Como me sonaban un montón, me acerqué a ellos y les pregunté: "perdonad, vuestras caras me suenan muchísimo y creo que sois famosos, pero no me acuerdo de dónde os he visto, ¿me podríais decir quiénes sois?". El chico de la derecha, muy simpático, me dijo que tal vez de la tele, a no ser que nos hubiéramos encontrado en el autobús o algo..

Resultaron ser Chen Fan (a la izquierda, presentadora del Canal Joven precisamente) y nada menos que uno de los primeros rostros que no tardé en ver en todas partes nada más llegar al país: Wu Dawei, presentador de un programita muy popular, que aparece tanto en la tele como en las pantallas de las estaciones y de los vagones del metro, que se llama "Talk da talk" y que da clases de inglés de tres minutos al viajero, con ejemplos y frases muy prácticas y fáciles de recordar, para ayudar a los jóvenes chinos -y no chinos- a refrescar sus conocimientos de la lengua de T. S. Eliot con un habla más viva y expresiones más bien coloquiales. .

Además de un mago comunicador y muy simpático, David Wu Dawei resultó ser hiperactivo, y en un minuto que estuvimos hablando me contó no sé cuántas cosas, hizo dos bromas, contó hasta tres en castellano y me dijo en perfecto idioma cervantino que quería una cerveza y que en realidad no entendía español..

A veces en este país me pasan cosas tan surrealistas y divertidas que cualquier día me voy a encontrar un elefante en Nanjing Lu....

Al salir hoy del edificio de la tele ya era de noche y llovía, pero a las puertas de la sede de Weihai Lu me esperaba una vista espectacular del vecindario, que no me pude resistir a fotografiar:.
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A estas alturas mis amigos ya reconocéis de sobra, más allá de los perfiles de una barriada pequeña y antigua con algunos shikumen, la diamantada silueta del imponente hotel Marriott de la Plaza del Mañana (明天广场)...

Aprovecho para presentaros los tres logotipos de las principales cadenas de información de SMG con una foto más amplia del aparcamiento...
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En fin, que si Shanghai se pone preciosa por la noche, todavía me enamora más cuando llueve, porque a pesar de la lluvia ácida y de que moverse por la ciudad se hace difícil, la verdad es que se pone guapa profunda y deja una impresión tan honda y brillante como limpia el aire, ahora ya cargado por la humedad pegajosa del verano incipiente (el más rápido en llegar del último siglo, aseguran los especialistas de por aquí)..

En la foto de abajo, justo entre el hotel y el edificio que veréis con el letrero de "Orient Center", aparece la torre principal de SMG en la calle Nanjing Lu, visto desde una esquina que tal vez recordaréis algunos de vosotros que me habéis visitado. La pantalla gigante no se ve desde allí, pero me pareció mejor enseñaros esta imagen para presentaros mi plataforma de hoy con perspectiva, en su entorno natural de mítica avenida..

Debido a una noticia que me sorprendió ayer (esta), hoy he encontrado uno de los poemas más famosos de la dinastía Tang, del Garcilaso chino Li Bai (701-762), conocido por los anglófonos -y antes de la romanización del pinyin- como Li Po. Me parece una buena manera, cargada de cariño, de gusto y de cierta morriña, de daros hoy las buenas noches; la traduzco aquí de la versión en inglés en que la encontré esta mañana, en un libro que guardo desde hace tiempo en casa..

Sobre el papel, en mi edición bilingüe, aparece transcrito con caligrafía antigua y a mano, pero con mi pobreza del idioma no conocía más de la mitad de los caracteres, así que os copio una versión que encontré en la red, ya en chino simplificado y parece que con una palabra de menos en el primer verso, pero creo que fiel, en mandarín moderno, al sentido con que Li Bai debió de escribirlo en su momento. Como comenta el traductor de la edición que un día rescató el poema para entregárnoslo hoy, Arthur Cooper, "esta versión traduce la que todo el mundo conoce, aunque la versión aceptada en las obras Li Po difiere ligeramente. No creo que la diferencia le hubiese molestado: 'el tiempo pinta', tal vez, también en la poesía".


...........夜思 .................Pienso en la noche.
...........床前明月光 ......Ante mi cama brilla la luna
............疑是地上霜 ..... de modo que parece que haya escarcha sobre el suelo.
.............舉頭望明月 ......Al levantar la cabeza, veo la luna brillante.
.............低頭思故鄉 ......Al bajar la cabeza, sueño que estoy en casa..
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miércoles, 25 de abril de 2007

Luces de la ciudad

Lujiazui visto desde el Waitan, el pasado jueves 19 por la tarde.

¡Hola a todos!

Cómo pasa el tiempo, cómo pasan los días, un poco de trabajo que se acumule de más, y las fechas vuelan sin que le quede a uno apenas tiempo para uno mismo. Ni para vosotros. Hay que estar vacunado contra las agendas para limpiarse con la noche de todo su veneno con que nos envuelven. Así que me doy por fin un respiro antes de acostarme, para enviaros algunas de las imágenes más bonitas que me ha dado Shanghai en los últimos días.

Esta Perla de Oriente es una ciudad maravillosa, es una chica guapa de metrópoli en sí misma, sólo que entre la humedad, la neblina y la persistente contaminación, en ocasiones se afea, se esconde, se marchita, se vuelve casi irrespirable (aunque la polución tiene la ironía de que llega a dar también atardeceres bellísimos).

Una vez oí decir de Chicago, que aunque Shanghai sea la Nueva York de China, siempre me imaginé Chicago como la Shanghai de los Estados Unidos... decía el dicho popular de la ciudad americana: "si no te gusta el tiempo de Chicago... espera una hora". Aquí en Villamar no es que sea la cosa para tanto, pero poco le falta, y con esperar medio día el tiempo puede haber dado la vuelta un par de veces.

Desde la última ocasión en que hablamos ha llovido en distintos turnos, y luego hizo un sol limpísimo como pocas veces, resplandeciente y de aire fresco y cielo azul azul azul. La ciudad se pone preciosa en esas ocasiones, descubres que los grises edificios de cristales tienen aristas brillantes, y un volumen y una belleza física y tangible, en sus reflejos y en sus hipnóticas formas, de una arquitectura tan extravagante como futurista y orgullosa, que te das cuenta de que no sólo es una ciudad bonita de noche, con su feminísimo maquillaje de neones y diodos, sino que las luces naturales de la ciudad le dan una presencia maravillosa. Es como si de verlo todo en una neblina sucia y gris, que tiende a aplanar toda perspectiva y la deja casi en dos dimensiones, con un horizonte difuso y feo, de pronto descubrieras que la realidad tiene una medida más, tres dimensiones, con muchísima energía y además bajo un sol brillante.

Lo que descubre uno entonces es que Shanghai está llena de sorpresas y de detalles desconocidos, y de que las luces de la ciudad son incluso más maravillosas antes de caer la noche...


Las dos fotografías que os muestro ahora son la prueba de este amor entre la luz y la ciudad que, a pesar de todas las industrias, traspasa los días y, cuando ha llovido lo suficiente, permite que el milagro se produzca y que se besen, con dulzura y maravilla, el cielo natural y omnipotente y el inmenso meandro, acicalado y femenino, de este vasto hormiguero de hombres entre los que vivo.

Como véis, poco antes de ponerse el sol, los reflejos de la luz tienen la inclinación perfecta para que no sólo se vayan iluminando, por orden, todas las bolitas de cristal rosa de la torre de televisión -y mirador, la más alta de Asia- Perla de Oriente, que véis en el futurista distrito financiero de Lujiazui (陆家嘴) a la izquierda, en la primera foto (es ya Pudong, 浦东,la orilla este del río, como sabéis). Además el sol llega tan perfecto que el azul y el dorado de varios edificios emblemáticos se refleja en las aguas del río Huangpu (黄浦江), y el resultado es tan sutil y de una poesía que no se puede recoger con palabras... Me encantó que estuviera ahí esa pareja de la imagen de arriba, es la metáfora perfecta, es la luz desnuda de Shanghai cuando está limpia. Deslumbra y enamora.

Con todo, minutos después de la iluminación, cosas del tiempo, cayó el atardecer y, entre el surco de las barcazas y la sirena de los buques a lo lejos, con él vino la noche.

A pesar de todo lo que os acabo de contar, y de lo maravillosa que descubre uno a Shanghai en los días que vienen después de la lluvia, lo más habitual es encontrarla cargada y polvorienta, sucia de emisiones carbónicas, cansada, gris, neblinosa y en ocasiones irrespirable. Así ocurrió por ejemplo este fin de semana, pero por suerte ayer mismo volvió a llover fuerte y hoy el aire volvía a estar limpio. Veremos mañana.

Casi todas las ciudades tienen un encanto especial cuando llueve. Esta, a pesar de lo que acabo de contar, y de lo maravillosa que la descubre uno cuando está desnudada por la lluvia, no sólo es un ejemplo clarísimo y seductor, sino que sean cuales sean las condiciones del cielo, casi todo el mundo que la visita coincide en que cuando se vuelve espectacular es por la noche.

En Europa no estamos acostumbrados al derroche de luces, neones, focos y millones de diodos intermitentes y coloridos con que se adornan y se prestigian los edificios más orgullosos de China. Es así, y en la medida en que las arcas lo permitan, diría que en casi todas las arcas del país. Allí donde haya un restaurante o un hotel, o un club de picos pardos con ciertos aires de distinción, no faltarán los letreros luminosos ni los miles de diodos. (El año pasado llegué a comprobar que hasta las carreteras de Luoyang, la milenaria capital imperial, hoy una ciudad provinciana encajada en la provincia de Henan, pretendían iluminarse con deslumbrantes paneles de color rojo en los costados, y hasta habían elevado una antena iluminada que recordaba vagamente a la Perla de Oriente del Pudong shanghainés... pero con todo, si hay una ciudad rica, orgullosa y luminosa por la noche en este país, ni tuvo ni tiene rival la Shanghai heredera de sus míticos años treinta de mujer fatal y lugar de perdición).

En la Plaza del Pueblo, al borde de donde los ingleses erigían la inmensa explanada colonial para su hipódromo británico, se veía así el domingo, bajo la lluvia y recién caída la noche, la torre Shimao que ya conocéis, 66 plantas y dos cuernecitos para este eficio-cabra de cristal que es sin duda el más alto de todo Puxi, mi lado del río, el centro histórico, al oeste del Huangpu.


Mirando hacia mi derecha, se llega hacia la que llaman nada menos que la Plaza del Mañana (明天广场), donde se erige el imponente edificio del mismo nombre, Tomorrow Plaza, en inglés, que alberga no sólo el hotel Marriott sino esa enorme e inolvidable silueta que habéis visto en bastantes ocasiones desde mi ventana.


Es muy curioso este edificio porque, con su punta de diamante y la esfera que contiene en el centro, en el techo, pretende representar un dragón con su perla, pero muchos susceptibles chinos, como la torre fue construida con capital japonés, se empeñaron en ver en él un "puñal que atraviesa el corazón de China" (!) y por lo visto montaron una polémica que oí que casi paraliza el proyecto, que se inauguró pocos meses antes de que yo empezara a vivir en el barrio.

Os pongo también esta fotografía, en la que se perciben los verdes y reconocibles anuncios de refresco que recorren toda Nanjing Dong Lu (南京东路) hasta llegar al Waitan (外滩), porque el domingo me reuní en esa torre con una artista en el lujosísimo recibidor del hotel, que se encuentra nada menos que en el piso 38 de esta mole, que tiene creo que 56, si no me falla la memoria.

Desde allá en lo alto, con piano de media cola y de estudiante en vivo, y dado que todavía veo complicado lo de darme el gusto de recorrer mi ciudad amada en helicóptero por la noche, me pude regalar unos momentos de contemplar desde arriba esa inmensidad tantísimas veces recorrida que es la Plaza del Pueblo (人民广场).


Se trata de un lugar inmenso, del que sólo os muestro una mitad. La zona era un circuito baldío para carreras de caballos hasta 1956, cuando los comunistas se hartaron del capricho británico y alzaron allí la Plaza del Pueblo, que no empezó a tomar el esplendor de hoy hasta finales de los años ochenta.

En primer plano, cortado, está el Gran Teatro de Shanghai, un frutero futurista y enorme construido en los noventa, donde se celebra entre otras cosas, en junio, la gala del Festival Internacional de Cine de Shanghai.

El edificio grande y blanco que brilla a la izquierda es el Ayuntamiento, con la forma típica, entre funcionarial y majestuosa, que tienen todos los ayuntamientos que he visto en el este de China, que parecen sacados del mismo molde, aunque diría que algo más pequeñitos que este.

El edificio redondo que véis en medio, y que imita la estructura de un pote de bronce antiquísimo que guarda dentro, es el Museo de Shanghai, dicen que el museo de arte chino con las mejores y más completas colecciones del país. Es estupendo, del bronce antiguo a cerámicas de todas las dinastías, de la caligrafía a las máscaras de madera más fascinantes que he podido ver por aquí. Y es que ya sólo verlo por fuera es como contemplar una obra de arte.


Frente a él véis un parque con unas fuentes... Por ahí cerca está el Parque del Pueblo (人民公园), una pequeña delicia de paz en el corazón de la ciudad, aunque no sale en la foto. En la zona que véis se suelen juntar niños, parejas, ancianitos, palomas y muchos aficionados a las cometas. Es un bonito lugar para pasear.

Algo más allá del museo se ve otro edificio pequeño, justo antes de las pantallas de televisión gigantes de los rascacielos del fondo. Se trata del Auditorio de Música de Shanghai (上海音乐厅), que en los años treinta era el mejor cine de la ciudad (incluso vi una foto de la época con los carteles anunciando la película Tarzán), y que ahora es el auditorio, un edificio precioso que, oh curiosidad, hace pocos años fue trasladado hacia el este, hacia el fondo de la foto, unos sesenta metros, para permitir construir la carretera elevada que véis, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad (sobre todo al llegar al Waitan, donde hace una curva paralela al río, a los rascacielos y a los edificios coloniales, que hasta los coches ralentizan para contemplarlo y hacer fotos; sale en una toma inolvidable de la película Balzac y la joven costurera china). ¿Que cómo lo trasladaron? Lo elevaron en el aire con una grúa y lo movieron lentamente durante meses, hasta dejarlo en su posición actual. Si os contara la locura que se ha llegado a proponer con esa tecnología alucianríais...

Sin embargo por hoy se me hace tarde y la noche ya ha caído densa con su cuarto de luna. Me acuesto con el sabor en el ánimo de haberos enseñado con cariño el secreto más bello de mi ciudad amada, que es como darle un beso a una mujer especial que nos dejase verla a solas presumiendo con el traje que mejor le sienta: a mi Shanghai, las luces.

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